Smartphones y Tablets: la tecnología como participante activo en el disfrute del usuario y la comercialización de bienes, productos y servicios turísticos.

Los dispositivos móviles en todas sus manifestaciones se han incorporado rápidamente a la rutina diaria de los usuarios, y han comenzado a volverse imprescindibles en el ámbito laboral y por supuesto en el rubro “ocio y turismo” no podían quedarse afuera.

Tanto desde el punto del usuario como de las empresas turísticas, las posibilidades de desarrollo y consumo de este tipo de dispositivos es alta y más allá de que el costo de acceder a alguno de estos dispositivos pueda ser “relativamente” alto, por otra parte, el hecho de que nos ahorramos tiempo y un poco de dinero en intermediarios puede redundar en una relación costo / beneficio favorable.

En su momento fue APPLE la primer empresa que con sus APPLESTORE y sus APPS abrieron el juego y la carrera en materia de dispositivos móviles y aplicaciones multiusuarios, pero rápidamente otras empresas entraron al juego, al punto tal que también algunas famosas empresas no tan ligadas al HARDWARE como Google también presentaron sus propuestas.

El potencial de utilización de las aplicaciones con fines turístico-recreativos es muy grande; que un visitante tenga acceso rápidamente a información sobre un servicio o destino, pudiendo realizar reservas o incluso visualizar guiados virtuales o la experiencia de la Realidad Aumentada (RA) es muy importante; y representa una gran responsabilidad para los generadores de oferta e información de ocupar esos espacios que el usuario ya sabe que existen y busca información que lo satisfaga.

El desarrollo tecnológico y el interés del usuario en hacer uso de él van casi de la mano, sin ir más lejos, al punto que en la actualidad las tablets están desplazando a las netbooks en cuanto a su demanda,  motivado principalmente por su alta portabilidad, bajo costo y gran rendimiento; sumado a un atractivo diseño que las hace más amigables al usuario.

En cuanto a servicios se refiere, con un poco de espíritu innovador, las empresas y destinos permitirán al usuario utilizar los dispositivos “no solo” para la búsqueda de información y realización de reservas que en la actualidad estaríamos hablando de algo mínimo necesario para cualquier servicio.

Sino más aún, los dispositivos toman un rol activo en cuanto a la calidad y disfrute del viaje (un acompañante), por ejemplo, podríamos decir, siempre y cuando las aplicaciones estén desarrolladas:

“un usuario baja del avión en un destino con idioma diferente al suyo, bien a través del acceso a internet o mejor aún, utilizando la cámara incorporada para leer los Códigos QR descarga guiados, traduce simultáneamente cartelería o indicaciones, visualiza videos explicativos/orientativos; tanto de servicios (taxis, hoteles, restaurants, entradas para eventos, pasajes) como circuitos turísticos o atractivos (Codigo QR en la entrada del museo incluye aplicación para guiado, en el inicio de un sendero de montaña para tener referencias, mapas y contactos de emergencias, etc.”

¿Qué es el Código QR? Podríamos decir que se trata de un código de barras como el de cualquier producto que en el supermercado es leído por un laser e inmediatamente identificado por el sistema e interpretado. En los dispositivos móviles “smartphones y tablets” se lo esta utilizando para que el usuario pueda descargar aplicaciones, entre otras cosas. El Código QR tiene un aspecto de cuadrado perfecto (ver imagen), el usuario le “saca una foto” con la cámara del dispositivo y éste automáticamente lo interpreta y utiliza para reproducir contenido o incorporar la aplicación determinada. Con estos códigos, el usuario puede bien acceder a un sitio web con información más precisa o detallada, o a una aplicación específica.

QR CODE

El Código QR no depende de un tamaño (2 cm o 10 mts) o formato (papel, cartel, pantalla, etc) determinado, basta con que sea legible para la cámara del dispositivo.
Ejemplo: En un museo puede ser puesto en un panel con un formato sticker o banner o pantalla interactiva, el usuario se acerca y toma la imagen y realiza el guiado individualmente, sin guía o interprete.
Incluso navegadores de Internet como CHROME, están incluyendo aplicaciones que permiten al usuario crear sus propios Códigos QR.

En el siguiente video se presenta el potencial comercial del uso de los Código QR en el uso diario y porque no en la adquisición de bienes y servicios turísticos: 
Otro ejemplo de como se lo está intentando implementar en el Sector Turístico Español se puede ver al visitar el siguiente link: http://www.abc.es/20110406/tecnologia/abci-codigo-para-hotel-grados-201104061521.htmlA pesar de que no es una tecnología nueva (creada en Japón a mediados de los ´90 para el control de stock en empresas), en occidente sí es reciente su intensión de aplicarla al uso diario de los individuos para acceder a promociones, aplicaciones, publicidades, etc. Otra opción pueden ser las Aplicaciones de Realidad Aumentada (RA), que por ejemplo pueden permitir al usuario al visualizar su entorno a través del dispositivo móvil utilizando la cámara, que la aplicación le indique “puntos de interés” (restaurante, atractivos, edificios) que le permitan enriquecer la visita al lugar. Por ejemplo, supongamos que un turista se para frente al obelisco en Buenos Aires, apunta al obelisco con su dispositivo móvil y a través de la pantalla observa datos del mismo (historia, fotos antiguas, etc), luego este turista realiza un giro de 360° y a medida que la cámara va captando el entorno le va indicando nombres de calles, restaurantes, museos, e infinidad de datos que permiten al usuario contextualizarse, orientarse y tomar decisiones en el momento sobre a hacia donde ir o que hacer.
Quizás los recursos más buscados por los usuarios/turistas en cuanto a la utilización de sus dispositivos móviles sean: la “geolocalización o georeferenciación” y la “realidad aumentada”, por su capacidad de rápidamente orientar o situar al usuario principalmente cuando se encuentra en un destino que no le es propio en cuanto al idioma o las costumbres.
Es decir, tener información útil sin necesidad de recurrir a oficinas de informes o material impreso que resulta a veces, molesto o altamente dependiende, incluso confuso si gráfica e idiomáticamente no es claro.

En Argentina, quizás es más común entre los usuarios la utilización de aplicaciones de “geolocalización”, pero no tanto de los Códigos QR o la Realidad Aumentada, por dos razones: no todos tiene la posibilidad de acceder a dispositivos móviles con capacidad para interpretar estos códigos, y por otra parte las empresas y destinos aún no han explotado o descubierto este recurso. Ésto si hablamos de la Ciudad de Buenos Aires, aún más dificil será en el interior del país, algunos destinos turísticos más acostumbrados a recibir demanda extranjera pueden tener una mayor inclinación a incursionar en estas tecnologías. Deberán pasar unos años para poder ver en la calle el uso habitual de estos productos.

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